lunes, 18 de febrero de 2008

CERRO NEGRO

(Imagen por satélite del Volcán Cerro Negro. Fuente: google-earth)

Dentro de los 15 cráteres principales que componen el Cinturón de Fuego nicaragüense, 9 de ellos constituyen elevaciones importantes de dífícil acceso, siendo necesario caminar por fuertes pendientes y a menudo sin senderos visibles. Ese es el caso del Cerro Negro, el volcán más joven de Centroamérica (se formó en el año 1850). Con sus 728 m de altitud puede parecer muy asequible, pero debemos considerar que León, la ciudad más próxima, se encuentra tan sólo a 109 m snm. Son por tanto más de 500 m de pendiente en aproximadamente una hora y media de ascenso.



Fue en enero de 2005 cuando nos dispusimos a visitar este curioso volcán, que supone todo un hito en la ciudad de León. Su última erupción, muy recordada, tuvo lugar en 1999 (imagen de la izquierda, Fuente: www.ineter.org ), cubriendo las calles y tejados de la ciudad por un espeso manto de ceniza negra que hacía muy difícil respirar. Hoy sigue estando activo, tal y como muestran los registros sísmicos realizados por las estaciones de seguimiento, pudiendo entrar en erupción en periodos inferiores a los 10 años.













El Cerro Negro se encuentra en el Departamento de León, perfectamente alineado con la Cordillera de los Maribios en ese cinturón que va de NW a SE. El acceso es bastante complicado, a través de caminos de tierra de firme variable, por el que hay que transitar con 4x4. En nuestro caso, pudimos llegar haciendo auto-stop, ya que existen algunas aldeas en las proximidades y a menudo los campesinos pueden acercarnos por una pequeña colaboración, aunque no es muy recomendable porque a la vuelta no es tan fácil y podemos encontrarnos abandonados en medio de la nada. También hay viajes organizados por empresas turísticas, siempre es mejor que ir a la aventura.






El ascenso se hace algo dificultoso por la existencia de rocas sueltas de tamaño variable, sin ningún sendero, por lo que uno puede bajar dos metros cuesta abajo por cada 5 que subimos. En la imagen se observan las coladas de lava negra de las ultimas erupciones, se forman extensos bad-lands donde no crece la vegetación. El contraste entre el verdor de los alrededores y el negro volcánico es impresionante. La ruta de ascenso parte de su base, junto a los pequeños cráteres, y va por la parte trasera del volcán, donde la pendiente es más corta. Una vez arriba podremos bordear el cráter.


(conviene beber bastante agua para no deshidratarse, el calor es sofocante y el suelo quema bajo los pies. Ir acompañado de gente de la zona siempre ayuda.)




Y por fin llegamos al cráter! Podemos observar un gran cráter y otro más pequeño que nace dentro del primero (segunda imagen de arriba). El color amarillo corresponde con regueros de azufre que se forma por sublimación. Es posible observar fumarolas y gases que emergen del centro del volcán, el olor es inconfundible. Es lo más parecido a estar en la luna.




Estos pequeños cráteres surgieron en la última erupción del año 99, que se ven expulsando lava en la foto de la erupción. En León los llaman los "hijos del cerro negro".



Lo más divertido es sin duda el descenso, uno puede bajar completamente arrastras por lo sueltas que están las rocas. Incluso algunos turistas utilizan tablas de surf para bajar por las laderas más empinadas (hay gente para todo...). La verdad es una experiencia incomparable y muy recomendable para todo aquel que visite León.


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